La importancia de comer desayuno

Es un conocido lugar común afirmar que el desayuno es “la comida más importante del día”, pero todo lugar común tiene nacimiento en la sabiduría colectiva. Durante la noche, nuestro organismo atraviesa un largo período sin alimento, y por ende, los niveles de glucosa descienden. El desayuno es el momento en el que recibimos la primera dosis de energía para el resto del día, y por ende, es importante que sea una comida equilibrada y completa, para que tu cuerpo pueda funcionar con suficiente energía durante el resto de la jornada.

Por esta razón, las personas que no acostumbran a desayunar presentan mayor riesgo de obesidad, y tienden a consumir mayor cantidad de comida rápida durante el día. Esto se debe a que, al no desayunar, tu cuerpo comienza a exigir dosis de glucosa más rápidas y menos eficientes, que suelen venir en forma de comidas altas en grasas y azúcares refinados. Este tipo de hábitos inciden sobre un mayor riesgo de diabetes, colesterol elevado y obesidad. Además de esto, quienes omiten el desayuno tienen menor capacidad de atención y menor fuerza de voluntad durante el día, lo que también contribuye a que tomen peores decisiones al elegir otras comidas.

Un desayuno saludable y balanceado debería aportar alrededor del 30% de la ingesta calórica del día, y debería contener frutas, cereales y lácteos.  Por ejemplo, dos rebanadas de pan integral acompañadas de palta y jamón de pavo, junto con una ración de fruta y un vaso de leche descremada, o una porción de avena con leche descremada acompañada de frutas como arándanos o fresas, son buenas alternativas para el desayuno. Es importante elegir opciones integrales en vez de refinadas, ya que producen mayor saciedad y ayudan a mantener los niveles de energía estables durante el día. También es conveniente evitar los lácteos enteros, pues contienen elevadas cantidades de grasa, y los productos muy procesados como las galletas comerciales o las bebidas gaseosas, que contienen altas dosis de azúcar y muy pocos nutrientes.

A pesar de que estas opciones son sencillas y toma poco tiempo prepararlas, la falta de tiempo sigue siendo citada como la excusa más frecuente para omitir el desayuno. Sin embargo, ni siquiera la rutina más ajetreada puede justificar saltarse esta comida, dado que existen alternativas tan fáciles como pedir desayuno a domicilio de un restaurante local a tu casa u oficina, lo que te permitirá elegir ese delicioso omelette que no tienes tiempo de preparar.